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Stravinsky, Igor

Biografías

Stravinsky, Igor

Nacimiento: Oranienbaum (Lomonosov), 1882-6-17 Muerte: Nueva York, 1971-4-6 Nacionalidad: Ruso, francés, estadounidense

El tremendo impacto de Stravinsky sobre la música occidental comenzó notoriamente con el estreno de La Consagración de la Primavera y se hizo más aparente con el correr de los años.

En términos simples, su trabajo cuestionó las bases sobre las cuales se había estructurado la música occidental desde el Renacimiento, bases que tienen relación con la consistencia armónica, desarrollo métrico y temático, así como el sistema de tonalidad mayor y menor. Al introducir en la música nuevos modos, algunos provenientes de la música folclórica y litúrgica rusa, Stravinsky fue capaz de quebrar la armonía diatónica de una manera en que sonara perfectamente controlada pero difícil de analizar. De hecho, La Consagración de la Primavera, junto con Erwartung de Schoenberg, sigue siendo uno de los grandes puzzles del análisis musical del siglo XX.

Su revolución armónica fue acompañada por un cambio en el ritmo. El tempo de Stravinsky no es aquella trama regular de la mayor parte de la música occidental. La unidad no es la frase de compases similares sino que es el pulso, a partir del cual compases y frases irregulares se pueden estructurar. Y estos cambios en armonía y en ritmo están naturalmente asociados a cambios en la forma. La música de Stravinsky no se dirige hacia una resolución o no tiene aquel futuro que dentro de la música tradicional puede ser conocido. No hay estabilidad a través del tiempo y por ende las formas de Stravinsky tienden a consistir de fragmentos separados, aún cuando den la impresión de estar arreglados de una manera progresiva.

El padre de Stravinsky era bajo en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo, así que hasta sus 28 años de edad, Igor viajó constantemente entre esta ciudad y la hacienda de la familia en Ustilug. Entre 1901 y 1905 asistió a algunos cursos de Leyes en la Universidad de San Petersburgo y desde 1902 hasta 1908 tuvo clases de composición con Rimsky-Korsakov. Al año siguiente llamó la atención de Diaghilev cuando sus obras Scherzo Fantastique y Feu d’Artifice se interpretaron en San Petersburgo. De inmediato Diaghilev le encargó la orquestación de dos piezas de Chopin para el ballet Les Sylphides y luego le solicitó una partitura original. El resultado fue El Pájaro de Fuego.

Los ensayos llevaron a Stravinsky a París en 1910. Y durante los años que siguieron hasta el inicio de la guerra, aprovechó de conocer Europa occidental y conoció a Schoenberg en Berlín, así como escuchó Pierrot Lunaire. Entretanto su música se desarrollaba con tremenda rapidez y el sonido aún reminiscente a Rimsky-Korsakov contenido en El Pájaro de Fuego, dio paso al estilo totalmente original de Petrushka y La Consagración de la Primavera, al lado de curiosidades tales como una cantata y un grupo de canciones sobre textos de Balmont y poesía japonesa. Solamente con este puñado de obras, Stravinsky ya era considerado en 1914 como uno de los principales compositores modernistas.

Stravinsky pasó los años de la Primera Guerra en Suiza, pero la inspiración creativa la buscó en su tierra natal, empleando poesía folclórica rusa para los textos de sus obras escénicas y canciones (Las Bodas, Renard, Pribaoutki). Su estilo se hizo más económico, requiriendo agrupaciones pequeñas, desarrollando ideas melódicas mínimas y la menor cantidad de compases dentro de una obra. Fue un tiempo de destilación aún cuando su lenguaje seguía abierto a las modas musicales, como las danzas de La Historia del Soldado (1918).

Después de la guerra, la compañía de Diaghilev reinició sus giras y para ella Stravinsky escribió Pulcinella (1919-20), comenzando con esta partitura un largo periodo de interrogación del pasado o Neoclasicismo. Y como la mayoría de sus colegas rusos, decidió permanecer en el exilio sin dejar de componer obras esencialmente rusas como la ópera Mavra o la Sinfonía de los Salmos. Otro aspecto de su música en esta etapa fue el gusto por emplear sonoridades percusivas e instrumentos de viento: el uso percusivo del piano de Petrushka fue continuado en Las Bodas y las obras para piano solista escritas entre 1923 y 1925, mientras que las claras articulaciones de los instrumentos de madera se adecuaron sobretodo en las Sinfonías de Instrumentos de Viento y el Octeto. Sin embargo, las cuerdas reaparecen en dos obras que marcan el primer clímax de su neoclasicismo, Edipo Rey (1926-27) y Apolo (1927-28).

Durante la siguiente década Stravinsky se interesó más en las grandes formas instrumentales que en las partituras escénicas: aparecieron el Capricho para piano y orquesta, el Concierto para violín, el Concierto para dos pianos, el Concierto Dumbarton Oaks y eventualmente la Sinfonía en do mayor (1938-40). Las razones se debieron en cierta medida a que la muerte de Diaghilev en 1928 le dejó sin una compañía para la cual componer música escénica. Tal circunstancia fue aprovechada por Stravinsky para incrementar el énfasis en aspectos de su lenguaje como la sutileza, las atmósferas y los procedimientos estructurales.

En 1939, mientras estaba trabajando en la Sinfonía en do mayor, su madre y su esposa fallecieron. Stravinsky dejó Francia y se trasladó a Estados Unidos, su amante Vera Sudeikina le acompañó y ambos se casaron en 1940, estableciéndose en Hollywood. Allí completó la Sinfonía en do quedó lista y comenzó a componer otra, la Sinfonía en Tres Movimientos. Otras partituras de este periodo muestran a un compositor muy ecléctico que escribe desde una polka para un elefante o música para una película sobre Jane Eyre hasta un concierto para un famoso jazzista (Ebony Concerto). Pero a fines de los 40 recupera el camino con el ballet Orfeo, la ópera El Progreso del Libertino y la Misa para coro e instrumentos de viento.

Completada antes de la ópera, la Misa adelanta el estilo de otra partitura de aires medievales, la Cantata (1951-52). Sin embargo, la raíz de este medievalismo descansa en la música de Schoenberg y de Webern que Stravinsky fue redescubriendo a través de la Cantata y las siguientes obras: el Septeto (para un conjunto parecido al que Schoenberg emplea en su Suite Op.29), In Memorian Dylan Thomas, el Canticum Sacrum, Agon y Threni (1957-58), siendo esta última su primer ensayo completo en composición dodecafónica. Esta “conversión” provocó cierta perturbación en el público y la crítica después de que Stravinsky y Schoenberg habían sido considerados, por tres décadas, como los papas rivales de la música. Pero sin tocar razones más profundas dentro de la personalidad creativa de Stravinsky, se puede deducir este cambio a partir de varios factores: la muerte de Schoenberg en 1951, el interés por Schoenberg y Webern traspasados a Stravinsky por su amigo Robert Craft, y, la atenta mirada hacia lo que los jóvenes compositores europeos estaban explorando.

Después de Threni todas las obras de Stravinsky fueron dodecafónicas, todas de corta duración y muchas de ellas escritas en memoria o recuerdo de alguien. Incluso Requiem Canticles (1965-66), partitura con la que se cerró definitivamente la carrera creativa del músico. En 1967 comenzó a tener problemas de salud y también fue dejando de lado su actividad paralela como director de sus propias obras, aunque no sin antes grabar una gran parte de esa producción. En 1969 se trasladó junto a su esposa a Nueva York y tras fallecer sus funerales se realizaron en Venecia.

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