*
Estás leyendo: Biografías » Cimarosa, Domenico

Biografías

Cimarosa, Domenico

Nacimiento: Aversa, 1749-12-17 Muerte: Venecia, 1801-1-11 Nacionalidad: Italiano

Pocos días después del nacimiento de Domenico, la familia se trasladó a Nápoles debido a que su padre, que era albañil, consiguió trabajo en la construcción del palacio de Capodimonte. Lamentablemente el padre falleció mientras trabajaba en el palacio y la viuda quedó a cargo del niño. Viviendo cerca de la iglesia de San Severo, la mujer consiguió trabajar en el monasterio como lavandera y Domenico comenzó a estudiar en su escuela.

Un niño de inteligencia precoz, pronto atrajo la atención del organista del monasterio, el padre Polcano, quien le proporcionó sus primeras lecciones musicales. A los 11 años, por recomendación del padre Polcano, Domenico fue aceptado en el Conservatorio de Santa María de Loreto, una de las cinco escuelas de su tipo establecidas por la iglesia para huérfanos y niños abandonados. Aunque no era un conservatorio en el sentido actual de la palabra, la música era un elemento importante en la enseñanza diaria, ya que los niños interpretaban música no sólo para la iglesia de Loreto sino para capillas privadas y ocasiones públicas.

En el conservatorio, Cimarosa estudió contrapunto, armonía y composición junto con llegar a ser un dotado violinista, un talentoso cantante y un experto intérprete de teclados. Después de 11 o 12 años en el conservatorio, durante los cuales compuso una cantidad de obras religiosas, Cimarosa completó su primera ópera, una ópera bufa en dos actos, Le Stravaganze del Conte (Las Excentricidades del Conde), la que se estrenó en el Teatro dei Fiorentini de Nápoles durante la temporada de carnaval de 1771-72 cuando el compositor tenía 22 años. Debido a que era una costumbre de la época ofrecer tres actos de entretención músico-dramática para una tarde “en la ópera”, Cimarosa completó la tarde con una farsetta per musica en un acto, Le Magie di Merlina e Zoroastro (La Magia de Merlina y Zoroastro), la que sirvió, como el programa lo indicaba, para el “tercer acto”.

Aunque estas dos óperas, La Extravagancia y La Magia, pertenecieron al mismo compositor (Cimarosa), al mismo libretista (Pasquale Mililotti) y muchos de los mismos cantantes, las dos obras son completamente independientes una de otra tanto en la historia como en el desarrollo melódico. Debe notarse que en esa época no se empleaban preludio, interludio o sinfonía que precediera el tercer acto, así que no hay obertura para La Magia.

A pesar de tener que enfrentar la popularidad de Piccinni y de Paisiello, quienes eran compositores de opera ya famosos, Cimarosa recibió encargos del Teatro Nuovo en Nápoles tanto para las temporadas de 1773 (La Finta Parigina) y de 1776 (I Sdegni per Amore e Il Matrimonio in Ballo). Pudo ser más que coincidente que en 1776, el año que Piccinni viajó París y Paisiello a San Petersburgo, Cimarosa y sus óperas acrecentaron su popularidad en Nápoles. Compuso unas 24 óperas para los teatros napolitanos por encargo durante la siguiente década.

En 1778 el joven de 29 años recibió su primer encargo del Teatro Valle en Roma (otras siete comisiones de ese teatro surgieron en las dos décadas siguientes junto con dos encargos del Teatro Argentina y del Teatro delle Dame de Roma). De acuerdo al edicto papal solamente los hombres podían actuar en los escenarios de Roma. Los roles femeninos de Cimarosa eran cantados por castrati. Los elencos para cada una de esas ocho óperas para el Teatro Valle fueron estructurados, según requerimientos del teatro, para cinco personajes, y cada ópera seguía el estilo “intermezzo” aunque de ninguna manera se relacionaban con los interludios cómicos llamados intermezzi que eran cantados entre los actos o escenas de una ópera seria durante los comienzos del siglo XVIII.

L’Italiana in Londra, el primer gran éxito de Cimarosa, fue estrenada en el Teatro Valle de Roma durante el carnaval de 1778-79. Su gran suceso condujo a encargos de los más importantes teatros de Italia y sus vecinos en los siguientes años: La Scala de Milán, Eretenio de Verona, Pérgola de Florencia, Regio de Turín, Hermitage de San Petersburgo, Burgtheater de Viena, Monizione de Messina, San Carlo de Lisboa, La Fenice de Venecia y Carignano de Turín.

Cimarosa fue nombrado organista suplente de la capilla real de Nápoles en noviembre de 1779 a la edad de 30. Fue promovido en marzo de 1785 al cargo de segundo organista. A comienzos de la década de 1780 Cimarosa se integró como maestro a un conservatorio veneciano de mujeres, el Ospedaletto. Y para esta entidad compuso en 1782 uno de sus mejores oratorios, Absalom. Catalina la Grande de Rusia invitó a Cimarosa a reemplazar a Sarti como su maestro de capilla en 1787. Salió de Nápoles en barco, realizó una parada en Livorno y visitó al Gran Duque Leopoldo de Toscana en Florencia. Posiblemente fue ahí que le invitaron a probar el nuevo pianoforte que Cristofori había inventado y presentado a Leopoldo. Es casi cierto que fue durante esta visita a la corte Medici en Florencia que Cimarosa compuso la mayoría de sus sonatas para teclado.

Pasando por Parma, Viena, Cracovia y Varsovia (siendo honrado y celebrado en cada ciudad), Cimarosa arribó a la corte de San Petersburgo a comienzos de diciembre. Desafortunadamente su periodo en Rusia (1787-91) coincidió con una etapa de disminución de personal en el conjunto musical de la corte (la compañía de ópera italiana estaba tan disminuida que hacia 1790 contaba con solamente tres cantantes). Ya que no hay fecha ni situación conocida para el estreno de Il Maestro di Cappella, la maravillosa comedia en un acto y de un personaje (técnicamente una cantata pero en realidad una ópera de un actor), es posible que fuera escrita durante este periodo adecuándose a la escasez de cantantes y a las pocas posibilidades de presentar otro tipo de ópera. No es un secreto que Catalina admiraba y empleaba poco la música de Cimarosa, por lo que no sorprende que el compositor dejara Rusia cuando su contrato expiró en 1791.

En su retorno a Nápoles, Cimarosa pasó por Viena y supo que su amigo y patrón Leopoldo, el antiguo Gran Duque de Toscana, era en ese momento el Emperador Leopoldo II de Austria. Entonces Cimarosa fue nombrado Kapellmeister de la corte austriaca y un encargo operático del emperador condujo a Il Matrimonio Segreto (1792), una de las óperas cómicas más famosas y populares del mundo. Leopoldo II murió unos días después de asistir a la segunda presentación de la ópera y solicitar la repetición completa de la obra como encore.

Aunque Cimarosa permaneció en Viena para ver la producción de Amor Rende Sagace en el Burgtheater el 1 de abril de 1792 y de I Traci Amanti en el mismo teatro el 19 de junio de 1792, retornó a Nápoles en la primavera de 1793. Junto con los encargos que siguieron llegando con regularidad después de su llegada, Cimarosa fue nombrado primer organista de la capilla real.

El reino de Nápoles fue ocupado por las fuerzas republicanas de Napoleón y se estableció la República Partenopea en enero de 1799. Cimarosa, que apoyaba la causa, compuso un himno patriótico sobre un texto de Luigi Rossi que fue cantado el 19 de mayo en una quema ceremonial de la bandera real. A fines de junio, sin embargo, las tropas del rey Ferdinando retomaron la ciudad y el compositor quedó en una extraña situación política. Trató de recuperar la estima del monarca componiendo una cantata en su honor, la que se estrenó el 23 de septiembre. Aunque Cimarosa compuso otras obras, la rabia del rey se fue acrecentando, mandó a arrestar y encarcelar al músico. Cimarosa habría sido decapitado de no ser por la intervención de algunos amigos como el Cardenal Consalvi, secretario de estado de la corte papal en Roma, el Cardenal Ruffo, teniente y capitán del reino de Nápoles, y Lady Hamilton.

Después de ser expulsado de Nápoles, el compositor retornó a Venecia en diciembre de 1800. Enfermo por el exceso de trabajo y todo el incidente que culminó con su encarcelamiento, Cimarosa recibió un encargo del Teatro La Fenice para componer una nueva ópera seria. Pero no vivió lo suficiente para completar Artemisia, ya que falleció en enero de 1801. Debido a su fama internacional y la popularidad de su música, comenzaron a circular rumores acerca de que la Reina Maria Carolina (verdadera gobernante del reino de Nápoles) había envenenado a Cimarosa. La opinión pública forzó al gobierno a publicar un reporte en abril que certificaba que Cimarosa había muerto de una enfermedad interna producida por un cáncer estomacal.

El servicio fúnebre se realizó en la Iglesia de San Angelo. Todos los ciudadanos eminentes de Venecia asistieron y se interpretó música sin que los ejecutantes cobraran. Un gran coro de tres secciones se emplazó en la iglesia para interpretar obras compuestas especialmente para el servicio por Ferdinando Bertoni, maestro de la Basílica de San Marco. En Roma, el Cardenal Consalvi, secretario de estado y tanto amigo como protector de Cimarosa, arregló una suntuosa ceremonia en su memoria en la Iglesia de San Carlo del Catinari y en ella se cantó una de las Misas de Réquiem de Cimarosa. El Cardenal Consalvi también encargó al distinguido escultor Antonio Canova crear un busto del compositor, el que tras ser completado, fue ubicado en la iglesia y luego en la Galeria de Campidoglio. La ópera que quedó inconclusa, Artemisia, fue presentada en La Fenice el 17 de enero de 1801, y en la ocasión el difunto compositor recibió un homenaje póstumo del público cuando el telón se bajó en aquel punto en donde estaba escrita la última nota.

Artículos Relacionados