Cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar
Estás leyendo: “Nos tomamos la universidad” vuelve a los escenarios tras 50 años de la toma de la Casa Central de la UC
28 compartidos Comentarios
Fecha Del 14 al 28 de septiembre Agregar al calendario
Lugar Teatro Camilo Henriquez Ver mapa

Estrenada dos años después de los hechos, la obra trata de un grupo de ocho jóvenes que se toman la universidad pero que luego tendrían una fractura interna debido a las tentaciones de su autoproclamado líder.

Hace 50 años se llevó a cabo la emblemática toma de la Casa Central de la Pontificia Universidad Católica ubicada en Alameda 340. Los estudiantes acordonaron la entrada del edificio en rechazo a la continuidad del rector, monseñor Alfredo Silva Santiago. En una semana, los reformistas encabezados por Miguel Angel Solar lograron su cometido: el rector designado por el Arzobispado fue reemplazado por el arquitecto Fernando Castillo Velasco, el primer rector laico en su historia, quien se mantendría en el cargo hasta el Golpe de Estado de 1973.

Héctor Noguera (87) recuerda: “Yo participé de la toma, dormí en los techos en saco de dormir y fui uno de los que trató de tomarse la antena de Canal 13”. Y añade que “el proceso fue interesante no solo por tomarse la Pontificia Universidad, sino porque además levantó otros polvos: la famosa frasecita ‘El Mercurio miente’, por ejemplo -desplegada en un gran lienzo sobre la fachada de la Casa Central-, puso en entredicho y por primera vez la veracidad de ese diario, que era lo más cercano a la palabra de Dios”, comenta el actor en La Tercera.

Dos años más tarde, en el Teatro Camilo Henríquez se presentó la obra “Nos tomamos la universidad”, escrita por el dramaturgo chileno Sergio Vodanovic y puesta en escena por Gustavo Meza. Esta obtuvo el Premio de la Crítica en 1969.

La obra fue montada por última vez el año 2012 y este jueves 14 volverá al escenario en que debutó y al mando de un grupo de actores egresados del Teatro Imagen.

“Montamos lo que ya existía en el texto para ver qué tanto podíamos encontrar de nuestro presente en él (…) Pero así como alguien decide poner en escena una obra sobre Pinochet y sabe que no será novedoso mostrarlo como un villano, en esta obra no podíamos endiosar la imagen del movimiento, aun cuando provocó una de las primeras reformas educacionales del país. Por eso el final no es heroico, sino uno más apegado a todo lo que vino después, cuando los sueños fueron aniquilados por otros”.

Así comenta Meza, que acudió a parte del elenco original, compuesto por Noguera y Ana Reeves junto a los actores Francisco Morales, Violeta Vidaurre, Arnaldo Berríos, Silvia Santelices, Raúl Osorio y Ramón Núñez, con el fin de contrastar versiones del pasado y el presente.

La obra está ambientada en el Santiago de fines de los 60s y gira en torno a un grupo de ocho alumnos provenientes de distintas escuelas -Periodismo, Bellas Artes, Enfermería, Historia y otras- que una noche se escabulle por el techo y los pasillos su universidad. En eso, bloquearían la entrada desde adentro y se deciden a confeccionar un monigote con el rostro del rector, que será colgado en el frontis del edificio el día de la victoria.

Pero Ramón (Núñez), “un intelectual de izquierda” que al igual que el resto de los personajes conserva el nombre de su intérprete, el líder autoproclamado del grupo sucumbe ante las tentaciones del “Piojo” Henríquez, un reputado académico y ex dirigente que transa en sus ideas con tal de ascender. Esto genera una fractura interna en la que los protagonistas exponen a duras penas el ocaso de las colectividades para dar paso a las zancadillas entre ex compañeros.

Esa vuelta de chaqueta no estaba en la versión que Vodanovic había escrito en solitario, y por eso la rompió ante nosotros, pues no calzaba con lo que habíamos vivido. Fue un gesto suyo muy noble, y ponía al actor en un lugar que nunca había tenido”, comenta el actor.

Por su parte, Osorio, que al igual que Núñez no estuvo en la toma pero sí se sumó a las movilizaciones callejeras, contextualiza diciendo que “en esos años se vivían revoluciones en todo el mundo, en Cuba, entre los hippies y amantes del rock and roll, y desde luego en el teatro. Buscábamos generar un lenguaje orgánico y que prescindiera de la mayor cantidad de artificios, así como de la mera exposición de ideas. Nuestro objetivo era conmover e impactar al público con una historia que había sido tan nuestra como lo es aún para nuestros hijos y nietos”.

La obra estará en cartelera hasta el 28 de septiembre y se presentará a las 20:30 de jueves a sábado y 19:30 los domingos. Las entradas tienen precios que van desde los $3.000 hasta los $6.000 pesos. 

FOTO: La Tercera

 

Comentarios


Artículos Relacionados